DESPIDO PROCEDENTE E IMPROCEDENTE

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Nos disponemos abordar la nueva reforma laboral, que desde el pasado 13 de febrero del corriente año, entró en vigor, y vamos a abordarla desde la perspectiva de los despidos individuales, dado que es un tema de actualidad y que compromete a todo ciudadano, pues la mayoría somos empresarios o somos trabajadores.

En el marco de la referenciada reforma a la hora de despedir a un trabajador, el empresario deberá tener en cuenta si estamos ante un despido procedente o un despido improcedente.

El empresario podrá despedir procedentemente a un trabajador alegando las siguientes causas objetivas:

1.-Ineptitud del trabajador (cuando el mismo no estuviese lo suficientemente formado para desempeñar su puesto de trabajo y fuera incapaz de desempeñarlo adecuadamente).

2.-Por causas técnicas (falta de adaptación del trabajador a los cambios en los medio técnicos o de producción, es decir, cambios en la maquinaria de la empresa, en la manera de producir…, siempre que éstos cambios sean razonables, tal y como se exige por la nueva reforma, debiendo el empresario ofrecer al trabajador un curso dirigido a facilitar la adaptación a las modificaciones operadas. Quedando el contrato de trabajo durante la formación en suspenso, debiendo abonar el empresario al trabajador el salario medio que viniera percibiendo).

3.-Por causas organizativas (cuando se cambie por ejemplo la forma de trabajar del personal, la cadena de producción….), de competitividad o productividad (cuando existan cambios en los servicios que presta la empresa, se cambie el tipo de producto creado hasta ese momento…) .

4.- Se podría decir que es novedad introducida en la presente reforma, la que tiene que ver respecto a los despidos individuales, en la que el empresario podrá despedir a un trabajador cuando éste falte al trabajo, y auqnue las faltas sean justificadas, éstas sean intermitentes y alcancen el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, o el 25 % en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

Destacar que matiza la referenciada reforma que no se computarán como faltas de asistencia, las ausencias debidas a huelga legal por el tiempo de duración de la misma, el ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores, accidente de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia, enfermedades causadas por embarazo, parto o lactancia, paternidad, licencias y vacaciones, enfermedad o accidente no laboral cuando la baja haya sido acordada por los servicios sanitarios oficiales y tenga una duración de más de veinte días consecutivos, ni las motivadas por la situación física o psicológica derivada de violencia de género, acreditada por los servicios sociales de atención o servicios de Salud, según proceda.

El despido procedente se seguirá indemnizando con 20 días por año trabajado y con un máximo de 12 mensualidades.

El despido será improcedente cuando en su forma no se ajuste a lo establecido en el Estatuto del trabajador. Así, cuando el despido sea declarado improcedente, el empresario podrá elegir entre:

1.-  Readmitir al trabajador en un plazo de cinco días desde la notificación de la sentencia que declare la improcedencia, abonando los salarios de tramitación al trabajador, es decir, los salarios que dejó de percibir desde la fecha de despido hasta la notificación de la sentencia que declarase la improcedencia o hasta que hubiera encontrado otro empleo, si tal colocación fuera anterior a dicha sentencia y se probase por el empresario lo percibido, para su descuento de los salarios de tramitación.

2.- Abonarle el importe de una indemnización de 33 días de salario por año trabajado,  con un máximo de 24 mensualidades, anteriormente la indemnización prevista era de 45 días  por año trabajado, con un límite de 42 mensualidades.

Una vez que por el empresario se abona la referenciada indemnización el contrato quedará extinguido, desde la fecha del cese efectivo en el trabajo, es decir, desde que se dejó el mismo.

Es importante saber si la nueva reforma es retroactiva o no, ante esto podemos adelantar que la nueva indemnización por despido improcedente se aplicará a los contratos celebrados a partir de la entrada en vigor de la norma, es decir, a partir del 13 de febrero de 2012. Respecto a los contratos formalizados con anterioridad a la entrada en vigor de la reforma, la indemnización se calculará a razón de 45 días de salario por año trabajado, por el tiempo de prestación de servicios que el trabajador lleva a cabo hasta la entrada en vigor de la nueva reforma, puesto que los años que el trabajador siga trabajando en la empresa a partir de la reforma, acumularán la indemnización introducida con la reforma, es decir, los 33 días de salario por año trabajado. Así, los años trabajados por el trabajador hasta el 13 de febrero de 2012 acumularán la indemnización de 45 días por año trabajado, y los períodos trabajados después de la reforma acumularán la indemnización de 33 días por año trabajado, contabilizándose la indemnización en dos partes, una que correspondería al período trabajado antes de la reforma y otro al período trabajado después de la reforma.

En definitiva no existe una pura retroactividad, porque de alguna manera la presente reforma respeta la indemnización de 45 días por año trabajado, hasta la entrada en vigor de la presente reforma, 13 de Febrero de 2012, aplicándose solo a partir de la reforma la nueva indemnización por despido improcedente.

Para que existiese una completa retroactividad de la reforma, esta debería haber previsto se indemnizara a cualquier trabajador en 33 días por año trabajado,  independientemente de que los períodos trabajados en la empresa se hubieran producido antes de la entrada en vigor de la reforma.

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